miércoles, 11 de marzo de 2009

El hijo del magnate del vino francés visita por primera vez su bodega de Toro


Philippe Magrez , hijo de uno de los magnates del vino francés -de lo que da fe no solo su apellido sino su parecido físico- visitó ayer por primera vez la bodega que la firma empresarial fundada por su padre, Bernard Magrez, posee en Toro, y la cual forma parte de las 35 que tiene repartidas entre las mejores regiones vinícolas del mundo. Bodegas que tienen como denominador común producir vinos de alta gama en pequeñas cantidades.
¿Porqué la D.O. Toro?, le preguntamos a Philippe Magrez: «cuando hemos comenzado a desarrollar este concepto de Bernard Magrez de comprar viñedos por todo el mundo, nos hemos preguntado cuáles son los países dónde hay un futuro, los que están pujando a nivel internacional; teníamos al posibilidad entre dos opciones, Rioja, que tiene una fama ya hecha, o ir a una D.O. más pequeña pero con un futuro a nivel internacional y con muchas posibilidades de hacer productos de muy alta calidad», responde, y puntualiza que, España «a nivel internacional está aumentando el nivel de ventas, de conocimiento y de calidad y creemos que tienen un potencial tan enorme que, cuando nos planteamos comprar la siguiente bodega, descartamos la idea de Japón y Estados Unidos y hemos adquirido otra en el Priorato». Magrez es propietario de 35 bodegas distribuidas en cuatro continentes, de ellas cinco en asociación con su amigo Gérard Depardieu. Además de España, está presente en Portugal, Marruecos, Estados Unidos, Chile, Uruguay, Argentina y Sudáfrica, además de en Languedoc-Rosellón, Bergerac y Burdeos; y el grupo tiene ventas anuales de unos 40 millones de euros. Una de sus últimas adquisiciones ha sido una viña de seis hectáreas en la falda del monte Fuji, en Japón, para producir vino blanco de alta calidad, con lo que se ha convertido en el primer inversor francés en la vitivinicultura del Japón.

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